domingo, 11 de abril de 2010

Sin prescripcion medica

Si de romper reglas se trataba, el estaba muy alejado de ese concepto. Respetaba hasta el tiempo de cocción que leía en los paquetes de pastas que compraba. En algún caso por elección, en otros por obligación.
Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo, quien habrá sido el que eligió estos pasos como para sentirse realizado?. La realización de una persona vendrá dada por las consecuencias en cada uno de sus actos. Y el actuaba consecuentemente a sus expectativas, pero no siempre se cumplían.
Inundado por luces, el se sentía oscuro. Solía tirarse en un claro del amplio patio trasero y mirar las estrellas. Libertad que alguna vez soñó, libertad que pretendía conseguir.
Revivió la secuencia una vez más esa noche, recordó con lagrimas la mirada de su hermano, hizo intentos imposibles para imaginar su sufrimiento. No concebía la existencia con ese puñal en el pecho.
Insistió con que fue algo que no quiso hacer, se repitió una y mil veces que el jamás había tomado el revólver y dejo salir por el cañón la bala que se había robado la vida su hermano.
Miro nuevamente la estrellas, y abandono el patio donde aun estaban las huellas del cuerpo removido de su hermano.
Hacer algo indebido para luego arrepentirse no tenía sentido, había roto un regla, y solo el sabia porque.
Mantener alejado del alcance de los niños, fue lo último que leyó e ingirió decenas de pastillas, al momento que bebía la cerveza llena que su hermano acababa de abrir.
Volvió al patio, y se acostó. Las estrellas cada vez brillaban menos, el universo sobre él se hacía cada mas infinito.
Libertad que había soñado, sin ninguna regla por cumplir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario