Llegue con la unica intension de descansar, de desconectarme de Buenos Aires y su calor agoviante, del tumulto de gente en el subte, de la rutina, de cumplir obligaciones de 9 a 18. Eran vacaciones, y me habia propuesto disfrutarlas.
El plan iba perfecto, playa, mar, risas, anecdotas por decenas. Todo lo que pasa en vacaciones queda en las vacaciones.
Una noche aparecio el bailando como no podia ser de otra manera. Quede encantado, con muchas ganas de conocerlo.
-Mira la luna...viste que linda esta?...digamonos cosas lindas asi brilla mas- el escenario era perfecto, solos el y yo, inmensidad brindada por el mar, magia regalo de las estrellas, unica espectadora la luna que cada vez se veia mas brillante. Como lo prometio, la luna brillo mucho esa noche.
Quise abrazarte tanto como para no dejarte ir nunca, pero el entorno tan alejado de mi realidad me hacian dar cuenta a cada segundo que no era mas que un amor de verano. Me tomo la mano, y abandonamos la playa, abrazados... juntos.
Hay 400 km de distancia, hay vidas completamente distanciadas, pero por unos dias y solo por unos dias se cruzaron.
Fue mi amor de verano, pero fue mucho mas que eso, algo me hizo entender que no hubo mas piedras en el camino para animarme a conocerlo. No se lo pude agradecer, no correspondia que lo hiciera tampoco.
Mis planes de vacaciones fueron cumplidos a raja tabla. Pero siempre hay algo que no estaba planeado que ocurrio. Me lleve el mejor de los regalos, el recuerdo de la noche mas hermosa que jamas vivi.
El amor de verano es asi, sin reglas ni presiones... pero finito.